Iglesia Cristiana Torrente de Amor · ICTA
Nuestra iglesia · Nuestra historia · Nuestra fe

Quiénes somos

Una familia en Cristo, creciendo en su Palabra.

Una comunidad para conocer a Cristo

La Iglesia Cristiana Torrente de Amor (ICTA) fue fundada en 2013 en la zona oeste de Santiago de los Caballeros. Cada domingo nos reunimos como cuerpo de Cristo para adorar a Dios, disfrutar de su presencia en comunión con los hermanos y aprender de su Palabra.

Comenzamos reuniéndonos en la sala de una casa. Más adelante, nos trasladamos a una construcción sencilla, casi improvisada. Años después, el Señor proveyó los medios para construir el templo donde hoy nos congregamos. Con gratitud recordamos nuestros humildes comienzos y seguimos creciendo juntos en la fe en Jesucristo.

Nuestros líderes

Alex y Lucy Jiménez
Líderes Alex y Lucy Jiménez

Desde sus inicios, ICTA ha estado bajo el liderazgo del pastor Alex Jiménez, quien, junto con su esposa, sirve a la congregación con amor y un compromiso de obediencia al Señor.

Su labor pastoral está orientada a acompañar a cada creyente hacia una comunión verdadera y creciente con Jesucristo, mediante la enseñanza de la Palabra, el cuidado espiritual y la vida en comunidad.

Nuestro propósito compartido

Nuestra misión

Ayudar a las personas de nuestras comunidades a desarrollar una relación espiritual con Dios y a crecer juntas en el discipulado y el liderazgo.

Nuestra visión

Que nuestras comunidades conozcan el amor de Dios a través de la iglesia local, contribuyendo al avance de su reino con palabras y hechos.

Nuestros valores

Coherencia en nuestro propósito

Mantener unidas nuestra visión y misión para llevar a cabo los propósitos de Dios.

Formación bíblica constante

Capacitar a los miembros para cultivar una vida cristiana saludable, guiada por la Biblia, la Palabra de Dios.

Cuidado y desarrollo del liderazgo

Fortalecer a nuestros líderes con acompañamiento espiritual, amistad y recursos para servir, apoyando también su llamado a otras comunidades.

Nuestra declaración de fe

Conoce las convicciones que expresamos como iglesia. Puedes leer nuestra declaración aquí o descargar la página del documento oficial.

Leer nuestra declaración de fe

CREEMOS: que Dios es el Rey Eterno, Espíritu infinito e inmutable, perfecto en santidad, sabiduría, bondad, justicia, poder y amor. Desde toda la eternidad, Él existe como el único Dios Viviente y Verdadero en tres personas de una sola sustancia: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, iguales en poder y gloria.

CREEMOS: que el reino de Dios es eterno. Desde Su trono, por medio de Su Hijo, Su Palabra Eterna, Dios creó, sostiene y gobierna todo lo que existe: los lugares celestiales, las huestes de ángeles, el universo, la tierra, todo ser viviente y los seres humanos. Dios creó todas las cosas muy bien.

CREEMOS: que Dios creó a la humanidad a Su imagen, varón y hembra, para mantener una relación con Él y para gobernar la tierra. Bajo la tentación de Satanás, nuestros primeros padres cayeron de la gracia y trajeron pecado, enfermedad y el juicio de muerte a la tierra. Por medio de la caída, Satanás y sus demonios obtuvieron acceso a la creación buena de Dios.

CREEMOS: que Dios no abandonó Su gobierno sobre la tierra, la cual Él sigue sosteniendo por medio de Su providencia. Con el fin de traer redención, Dios estableció pactos que revelaron Su gracia a los pecadores. En el pacto con Abraham, Dios se unió a Su pueblo Israel, prometiendo librarlo de la esclavitud del pecado y de Satanás, y bendecir a todas las naciones a través de él. Como Rey, Dios redimió más tarde a Su pueblo por medio del sacrificio de Su Hijo Jesucristo en la cruz. Jesucristo resucitó al tercer día, venció a la muerte y al pecado, y hoy está sentado a la diestra de Dios Padre, intercediendo por todos aquellos que son llamados por Su Espíritu a vivir apartados del pecado. El propósito de Su gran amor es poner en orden nuestra raza caída y hacernos conscientes de nuestra responsabilidad espiritual y moral por medio de Su obra.

Te invitamos a conocernos

Queremos recibirte, conocerte y compartir contigo la esperanza que tenemos en Jesucristo. Te esperamos para adorar a Dios y seguir creciendo juntos en su Palabra.